J. League Division 1 2005, o el final más disputado de la historia (2a parte)

La temporada 2005 fue una completa locura, la más recordada: así la revisitamos en tres partes. Esta es la segunda de esa extraordinaria temporada (aquí podéis leer la primera).


La persecución: Julio – Septiembre

Gamba Osaka, que estaba bastante apremiado de victorias para no perder de vista a Kashima Antlers, inició de la mejor manera la segunda vuelta del campeonato: Yasuhito Endo y Araújo, de rendimiento estelar, lideraron la remontada de Gamba contra Cerezo Osaka, goleando 4-1. Para el recuerdo quedará el primero de los dos goles de Araújo, en el cual el delantero, con mucha habilidad, eliminó a los centrales de Cerezo antes de romperle el arco al portero Yoshida.

En la siguiente jornada y tras una derrota en casa de Kashima, Gamba volvió a perder, nuevamente, la oportunidad de quedar a tiro del liderato, tras perder 4-2 en el Big Swan Stadium contra Albirex Niigata a merced de los golazos de Kuwabara y Edmílson. En la siguiente fecha, los de Toninho Cerezo le propinaron al propio Albirex Niigata una goleada escandalosa (7-2), redimiéndose de sus últimas actuaciones. Gamba Osaka también se había sacudido de su tropiezo remontando contra Júbilo Iwata (3-1); se necesitaba mucho más para quitar del camino a Gamba Osaka y su búsqueda catártica del primer título de liga.

En la historia del fútbol hemos visto cómo las goleadas han servido como punto de inflexión -o de salvación- de algún proceso o trayectoria deportiva, conduciendo a un final feliz. Desafortunadamente para el lector fanático de Kashima Antlers, el 7-2 contra Albirex Niigata supuso el inicio de algo completamente opuesto. En la siguiente fecha, visitando el Ajinomoto para enfrentar a un necesitado Tokyo Verdy, Daiki Iwamasa dejó con 10 al equipo de Ibaraki; Washington, la esperanza del Verdy, no desaprovechó y convirtió un rápido doblete iniciando el segundo tiempo.

Una semana después, Kashima recibió a Urawa Reds y dejó escapar una ventaja de dos goles pese a estar con un hombre más; Robson Ponté, fichaje veraniego del equipo de Buchwald, se vistió de héroe al empatar a 4 minutos del final. Gamba esta vez no desaprovechó los tropiezos de su rival, y concretó la desgracia acontecida en Ibaraki con un triunfo 0-1 en casa de Tokyo Verdy (con gol de Araújo), el cual envió al liderato a los dirigidos por Akira Nishino.

Como si no resultara suficiente, Kashima acumuló un nuevo tropiezo en la siguiente fecha con su derrota (2-1) contra Kawasaki Frontale, ampliando la ventaja del Nerazzurri a 4 puntos.

Un nuevo líder: Septiembre – Octubre

Gamba Osaka había iniciado una evolución positiva de la mano de Akira Nishino desde su llegada a los banquillos en 2002, estableciéndose en 2004 como uno de los equipos de la parte superior de la tabla, aunque aún lejos de disputar títulos. ¿Qué hacía que Gamba Osaka fuera, en 2005, lo suficientemente infalible para encaminarse hacia el título?

Aunque Gamba Osaka concedía más goles que sus rivales directos (en mi opinión, como consecuencia de contar con una plantilla repleta de jugadores con mucha vocación ofensiva), lograba compensarlo con sus armas de ataque. Su central, en ocasiones pivote, Sidiclei, se caracterizaba por su gran capacidad para salir jugando desde atrás con pases largos, usándola para aprovechar los desmarques de sus compañeros, además de tener un excelente timing para anticiparse defensivamente e iniciar contraataques. Hideo Hashimoto, el ‘pivote’ del equipo, era infatigable, pisando con no poca frecuencia las dos áreas.

Yasuhito Endo, el cerebro del equipo, era el eje de las jugadas de ataque asociativas, además de ser fundamental, mucho más que Sidiclei, para aprovechar los desmarques de los delanteros e incorporaciones de los carrileros (quienes eran más que todo extremos reconvertidos a carrileros y/o laterales) en el momento justo; si los espacios eran muy reducidos, Endo con su habilidad en pelota parada se encargaba de inclinar la balanza a favor de Gamba Osaka. Adelante, el tridente Oguro-Fernandinho-Araújo era temible porque, a pesar de que Oguro era el único delantero fijo, Fernandinho y Araújo, más retrasados, resultaban devastadores con su velocidad, agilidad, regate y definición.

Cuando un equipo se encerraba atrás, era suficiente algún arrebato de genialidad individual o asociativa de los brasileños para romper el candado. Cuando el rival atacaba, Fernandinho y Araújo hacían mucho daño en los contraataques al explotar los espacios libres que dejaban los rivales. Las varias remontadas y goleadas que había concretado Gamba hasta entonces no habían sido producto de la casualidad.

Gamba Osaka viviría un período bastante fructífero, del cual por supuesto no escasearon las emociones. Tras la derrota Kashima Antlers contra Kawasaki Frontale, los de Nishino sufrieron una inesperada derrota contra Kashiwa Reysol (2-1) gracias al doblete de Tamada, dándole una vida a su perseguidor que goleó a Vissel Kobe (4-0).

Con este escenario, los dos equipos que luchaban por el título se enfrentaron en casa de Gamba Osaka y no decepcionaron para nada: con sus XI de gala empataron 3-3 en un partido en el que Kashima pasó de estar dos veces por delante en el marcador a rescatar el empate en los minutos finales gracias a Alex Mineiro. A pesar de lo que podía significar el empate, el equipo de Ibaraki fue incapaz de pasar del empate contra Júbilo Iwata y JEF United (en franco ascenso) en sus siguientes partidos, a diferencia de Gamba que goleó con facilidad a Shimizu-S Pulse y Vissel Kobe.

Con lo anterior, Gamba Osaka tenía ya 5 puntos de ventaja sobre Kashima Antlers -carente de signos de reacción y regularidad-, y su constancia que contrastaba con la de sus rivales empezaba a convertir el asunto del título liguero en una mera formalidad. La luna de miel también tenía el detalle de la clasificación del Nerazzurri a la final de la Copa de la Liga tras eliminar en rondas K.O a Cerezo Osaka y Yokohama F. Marinos. En el Estadio Nacional de Tokio Gamba Osaka enfrentaría a JEF United en la final; ese y otros triunfos más parecían ser necesarios para consumar el cuento de hadas.

Cambia todo: Octubre

La J. League se ha caracterizado a lo largo de su historia por sus contados casos en los cuales un equipo consigue convertir su trayectoria hacia el título en un mero trámite. En la década de los 2000 todavía, para fortuna de los neutrales, la liga escapaba a cualquier tipo de ‘ruptura’ en su tradicional desarrollo impredecible y lo sucedido en la fecha 28 es una muestra de ello.

Lo que parecía un trámite para Gamba Osaka se convirtió en la segunda derrota en casa (1-2) ante un Oita Trinita que consolidaba su resurrección de la mano de su nuevo entrenador Pericles Chamusca, quien reemplazó Kwan Hwangbo y llevó a su equipo a un invicto de 6 fechas, que incluyó también una victoria contra Urawa Reds en Saitama.

Por supuesto que la derrota de Gamba en casa contra Oita no fue el único evento importante de esa fecha. No sólo ganó Kashima y se puso a 2 puntos, sino que el campeonato dejó de ser cosa de dos equipos.

Un nuevo adversario había aparecido y estaba en tercer lugar: era el Cerezo Osaka. El equipo dirigido por Shinji Kobayashi mejoró progresivamente a partir de la lección propinada por su eterno rival en la fecha 18 y no volvió a perder ningún partido más, venciendo a su paso a JEF United (1-2), Júbilo Iwata (2-0), Urawa Reds (3-1), y Sanfrecce Hiroshima (1-2). A Kobayashi le había tomado tiempo encontrar un funcionamiento adecuado, pero para entonces parecía que había conseguido establecer un equipo muy sólido y extremadamente efectivo aún sin estar plagado de grandes figuras.

Los tres fichajes brasileños de pretemporada (Bruno Quadros -central-, Fabinho -pivote- y Zé Carlos -lateral/carrilero izquierdo-) estaban rindiendo bastante bien, en especial Fabinho, complementando la evolución del centrocampista Tomi Shimomura y el mediapunta Tatsuya Furuhashi. Los experimentados Hiroaki Morishima y Akinori Nishizawa estaban viviendo una segunda juventud, usando, al servicio del equipo, lo mejor de la intensidad para buscar espacios y de las cualidades técnicas para asociarse en ataque.

En la fecha 29, y como continuación a lo dicho un par de párrafos antes, Urawa Reds, que había escalado al cuarto lugar, disputó el derecho de luchar por el título hasta el final contra… ¡Kawasaki Frontale! El recién ascendido, que estuvo cómodamente instalado en la mitad de la tabla durante la primera vuelta, registraba apenas 2 derrotas en la segunda mitad del campeonato y con jugadores interesantes como el brasileño Juninho, y los locales Kazuki Ganaha y Kengo Nakamura, querían más.

Urawa Reds, previo a su partido contra Kawasaki, había conseguido paliar su característica irregularidad de la primera mitad del campeonato; su único -gran- defecto era el dejarse puntos con rivales directos (su derrota contra Cerezo Osaka) y de la parte baja de la tabla (empate y derrota en casa contra Vissel Kobe y Oita Trinita, respectivamente).

Pese a ello, Urawa había conseguido recortar distancias con 6 triunfos y 3 empates; Ponté, Tomislav Marić (el otro fichaje de verano, en reemplazo de Emerson), Túlio y Alex Santos habían sido fundamentales en la recuperación Red: el potencial ofensivo salió a relucir más de una vez, como en la cerrada victoria 3-4 contra Sanfrecce Hiroshima y la goleada 7-0 contra Kashiwa Reysol.

Urawa Reds no quiso desperdiciar la chance de disputar el título y Alex Santos anotó un doblete en el primer tiempo. Lastimosamente para los nervios de los locales, Kawasaki lo empató con dos goles, uno de tiro libre directo, en los minutos 37 y 45. En el segundo tiempo, a pesar de todo, Urawa mostró que, a pesar de ser capaz de pasar de las más gratas ilusiones a las más amargas decepciones, tenía la vocación para redimirse ante su público; Túlio, tras un centro de Ponté, anotó de cabeza el 3-2 definitivo en el minuto 76. Ya eran 4 los equipos que entraban a la fiesta.

Al tiempo que Urawa disputaba su encuentro, JEF United visitaba a Oita Trinita. El equipo de Ivica Osim también había superado su inestabilidad inicial, y previo a su partido contra Oita solamente había perdido una vez en la segunda vuelta (el 1-2 en casa contra Cerezo); 6 victorias y 4 empates le acercaron con progresivamente a los puestos de arriba, empatando en puntos con Kawasaki Frontale.

El thinking and running football que Osim venía proponiendo se había asentado: versatilidad, buen trato con el balón, y mucha movilidad. Ilian Stoyanov estaba en un nivel espectacular como líder de la defensa y con su contribución ofensiva en forma de asistencias y notorias llegadas al área. De hecho, fue él quien envió un centro certero para que Yuto Sato anotara el único gol contra Oita Trinita, a 9 minutos del final. La fiesta por fin se había completado.

Solamente faltaba certificar que habría una lucha a múltiples bandas, y Gamba Osaka lo hizo un día después de los triunfos de Urawa y JEF: FC Tokyo, en el Ajinomoto, remontó un gol tempranero de Sidiclei, siendo la segunda derrota consecutiva para los de Nishino. Los Nerazzurri pudieron haber resignado el liderato, pero Cerezo Osaka y Kashima Antlers empataron 0-0 en un muy friccionado encuentro en Nagai, que vio las expulsiones de Nishizawa y Toru Araiba.

Después de la fecha 29 Gamba Osaka era líder con 54 puntos, Kashima Antlers era segundo con 53 puntos, Urawa Reds y Cerezo Osaka estaban empatados en el tercer y cuarto lugar con 50 puntos, y en quinto lugar estaba JEF United con 49 puntos. Ya bastante lejos como para ilusionarse quedó Kawasaki Frontale.

Ustedes se preguntarán qué sucedió con Júbilo Iwata y Sanfrecce Hiroshima, otrora escoltas de Gamba y Kashima. En el caso de Júbilo, su segunda vuelta de campeonato fue muy pobre, cosechando pocos triunfos y malogrando ventajas en el marcados rivales directos o que luchaban por no descender; el juego terminó para el equipo de Shizuoka cuando en la fecha 26, seguramente en el mejor partido del año, empató 4-4 en el Ajinomoto contra Tokyo Verdy, luego de remontar un 3-1 en contra y de que su leyenda Masashi Nakayama desperdiciara en el agregado un penal que pudo significar el 3-5, todo un minuto y medio antes de que Washington anotara el cuarto gol de los locales.

Por su parte Sanfrecce, a pesar de dar señales de vida en agosto con sus victorias ante Kashima Antlers y Omiya Ardija, terminó haciendo que las victorias fueran algo esporádico; curiosamente, una de esas victorias esporádicas fue un 1-3 contra Júbilo, la cual selló el ataúd de las esperanzas de algo grande para el local, así como fue un triunfo para la honrilla del visitante que desde antes había sido declarado desahuciado de la lucha por el título.

Caerse y levantarse

El 5 de noviembre de 2005, Gamba Osaka tuvo la oportunidad de levantar su primer título como profesional ante JEF United en la final de la Copa de la Liga. No fue un encuentro fácil para Gamba, ya que, a pesar de ser el equipo más propositivo, no consiguió generar demasiadas oportunidades claras y la defensa de los de Osim realizó un trabajo fantástico.

Sin posibilidades de romper el empate, los penales convirtieron aquel encuentro difícil en una triste historia para Gamba Osaka: Yasuhito Endo, uno de los mejores cobradores de penaltis que ha tenido Japón, fue el único jugador que falló su cobro, decretando el triunfo del JEF United (y de paso su primer título en el profesionalismo).

A sabiendas de lo que la oportunidad perdida podría significar, Gamba Osaka tenía la misión de romper, una semana después en la fecha 30 de la liga, su corto pero significativo maleficio de resultados de local contra Urawa Reds.  Gamba fue el más preparado y consciente de sus deberes, venciendo 2-1 con goles de sus estrellas brasileñas Fernandinho y Araújo; Alex Santos puso algo de suspenso al descontar de tiro libre en el minuto 85.

El triunfo Nerazzurri estuvo acompañado de buenas noticias: Kashima Antlers empató en Ibaraki contra FC Tokyo y el flamante campeón de Copa de la Liga dejó ir en su nuevo estadio (el Fukuda Denshi Arena), en un lapso de 11 minutos, una ventaja de dos goles contra Júbilo Iwata. La única mala noticia era el triunfo in extremis de Cerezo Osaka en su visita contra Tokyo Verdy después de quedarse con un jugador menos, todo gracias a un gol de Tatsuya Furuhashi.

Ganando tiempo

En la fecha 31, Urawa Reds revivió, por enésima vez, su sueño de ganar su primera liga goleando en Saitama (4-1) a un Tokyo Verdy en estado comatoso; hubo más dificultades de las esperadas, sobre todo con el empate en el minuto 70’ del Verdy gracias al golazo de tacón de Yoshiyuki Kobayashi, pero nuevamente Ponté, Marić y Túlio fueron al rescate, contribuyendo con las 3 anotaciones del local ocurridas en los últimos 11 minutos del partido.

JEF United casi quedó descartado de la lucha por el título tras perder de visitante 2-1 contra FC Tokyo. Y digo “casi” porque Gamba Osaka, en un partido teóricamente sencillo, cayó en su visita (2-1) contra un Nagoya Grampus que hasta entonces parecía no cansarse perder con su nuevo entrenador Hitoshi Nakata. Aun así, Los Perros quedaron sin margen de error, con la obligación de ganar todos sus partidos restantes y esperar tropiezos de sus rivales para poder ganar la liga.

Kashima Antlers continuó cosechando empates, esta vez contra Oita Trinita, equipo que empató con rapidez el gol esperanzador de Alex Mineiro. Efectivamente, la esperanza de igualar en puntos a Gamba Osaka se había esfumado una vez más. 

Quien no esfumó sus esperanzas fue Cerezo Osaka, que con dos rápidas anotaciones en el minuto 53 y 57 sentenció el triunfo en Nagai contra Kawasaki Frontale. El equipo de Kobayashi estaba ahora a un solo punto del primer puesto, situación impensada un par de meses atrás.

Tres días después se disputó la antepenúltima jornada de liga, y los resultados afortunados sólo los pudo cosechar un equipo: JEF United. La casualidad de un desvío de Koki Mizuno ante un disparo que no lucía muy peligroso decretó, a falta de 2 minutos, el triunfo del local contra Urawa Reds.

Gamba Osaka volvió a perder nuevamente de visitante, siendo Omiya Ardija el verdugo con un gol en el minuto 87. Dicho gol pudo significar el jolgorio en Nagai, pero Cerezo Osaka perdió la oportunidad de hacerse con el liderato cuando Oita Trinita le empató el partido a falta de 10 minutos (1-1). Peor suerte tuvo Kashima Antlers: no consiguió recortar siquiera un punto al líder; Hideo Oshima y Magrão anotaron en Ibaraki los goles del triunfo de un Yokohama F. Marinos, que buscaba terminar honorablemente el campeonato.

Estos resultados les sirvieron a los rivales de los equipos de la prefectura de Osaka para ganar tiempo, a pesar de la irregularidad que los azotaba, y llegar a la siguiente fecha con más posibilidades de las esperadas; los equipos de Osaka estaban arriba con 57 puntos, Kashima era tercero con 55 unidades, dos más que Urawa Reds y JEF United.

La importancia de los detalles

La penúltima jornada vislumbraba un extenso abanico de posibilidades para los cinco equipos involucrados; las probabilidades iban desde ganar y eliminar inclusive a tres rivales de la lucha final por el título, hasta finalizar la fecha con sólo un punto de separación entre el líder y el quinto ubicado.

Fallar y esperar la gracia de otros resultados para obtener algo más de tiempo en la última fecha era arriesgado, aunque no improbable. Los partidos daban para pensar en cualquier situación; Gamba Osaka recibía a JEF United, Cerezo Osaka visitaba el Nissan Stadium para enfrentar al Yokohama F. Marinos, Kashima Antlers viajaba al Stadium Nihondaira, casa del Shimizu S-Pulse, y Urawa Reds disputaba su último partido en casa contra Júbilo Iwata.

El primer equipo en abrir el marcador fue Gamba Osaka en el minuto 29 por medio de Yasuhito Endo, como recompensa a su dominio del partido. Dos minutos después, en el Nihondaira, Marquinhos Cambalhota anotó el primer gol de Shimizu S-Pulse contra Kashima Antlers. No obstante, poco tiempo hubo de hacer los cálculos con dicho resultado, porque Yuki Abe hizo el 1-1 para JEF en el minuto 33.

Urawa, Cerezo y, sobre todo Kashima, tendrían un envión de tranquilidad, ya que Satoru Yamagishi, tras una preciosa asistencia de Stoyanov, completó en el minuto 42 la remontada de JEF que silenció el Expo 70’ de cara al entretiempo. Kashima aprovechó la vida extra que su propio rival directo le estaba dando, y Takuya Nozawa empató en el 44 el partido en el Nihondaira. Con el 1-2 en el Expo 70’, el 1-1 en el Nihondaira, y 0-0 en el Nissan y Saitama, terminaba el primer tiempo de la fecha 33.

A sabiendas que los resultados abrían la posibilidad de hacer historia, Cerezo Osaka requirió de un minuto, tras el inicio del segundo tiempo, para anotar y soñar de paso con el título; un error de la defensa del Marinos fue aprovechado por Hiroaki Morishima para anotar el 0-1. En ese momento, el equipo de Shinji Kobayashi era líder y con 3 puntos de ventaja sobre Gamba.

Mientras que Gamba y Urawa buscaban anotar un gol, Kashima Antlers abonaba su miseria encajando otro gol en el minuto 63 (doblete de Marquinhos). En aquel momento, el equipo Toninho Cerezo necesitaba anotar dos goles para no quedar eliminado de la lucha por el título, Urawa debía anotar y esperar el empate de Yokohama F. Marinos, situación similar a la de un JEF que continuaba defendiendo su victoria contra Gamba. Solamente quedaban en pie los equipos de Osaka.

La inmutabilidad de los resultados fue transgredida: los detalles sientan las bases de los grandes momentos, y lo que empezó a suceder a falta de 10 minutos para los 90 en esa penúltima jornada no fue la excepción.

En Saitama, unos minutos después de que Takashi Fukunishi dejara con 10 a Júbilo, Nobuhisa Yamada, carrilero de Urawa, envió un centro que el defensor Kim Jin-kyu rechazó de tan mala manera que anotó en propia puerta, estallando el delirio local. En Shizuoka, dos minutos después, Fernando asistió a Masaki Fukai para que anotara el 2-2 de la esperanza para Kashima. Por supuesto que estos resultados no cambiaban el panorama: faltaba la guinda.

Justo cuando la opciones comenzaban a limitarse, y rezar por los milagros entraba en consideración para las aficiones de Gamba, Kashima, Urawa y JEF, Naoki Matsuda, en el envión ofensivo de Yokohama Marinos, anotó el 1-1 contra Cerezo en el minuto 90. Ese 1-1 significó que Cerezo, siendo líder, tendría que buscar la victoria en la última fecha sin dar paso a especulaciones. El 1-1 significó que Gamba no pagaría caro su derrota en casa contra JEF United. Y, sobre todo, ese 1-1 significó que Urawa, Kashima y JEF pasaron de estar eliminados de la pelea a conformar un final inédito en la historia de la J. League: 5 equipos, separados por 2 puntos, con la posibilidad de ganar la liga en la última jornada.

El desenlace será el tema de la siguiente y última parte de esta crónica.


¡Esta era la segunda parte! ¿Estéis listos por la última y tercera parte? Podréis leerla en una semana. ¡Muchas gracias por vuestro apoyo!

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